miércoles, 11 de abril de 2012


CAPÍTULO 5



Antes de llegar a la ciudad, mientras que iban en el coche, el ladrón se despertó y, muy extrañado dijo:
-¿Quién soy? ¿Qué hago aquí? ¿Quién eres tú?
-Oh non! Vous parlez espagnol, et je comprends que vous ne pouvez pas obtenir.

El francés intentó calmar al ladrón, pero este seguía muy inquieto y no paraba de moverse; y esto inquietaba mucho al francés. Llegaron al desvío a la ciudad del francés, también había otro desvío hacia Santiago de Compostela. Como el ladrón no paraba de moverse y de hablar tomaron el desvío equivocado y no había vuelta atrás.

Al adentrarse en la ciudad el francés observó que toda la ciudad de Santiago estaba vestida de fiesta así que el francés fue investigando poco a poco y descubrió gracias a un turista francés que estaba por ahí saber que allí se encontraba el as de los ases, el jefe de los jefes, el mandamás de España... ¡Estaba el mismísimo Alfonso VI rey de León y de Castilla!

Nada más enterarse el francés fue a ver al rey, o a intentarlo. Esa tarde en Palacio el sol brillaba, los pajarillos cantaban y el rey estaba de muy buen humor, así es que el comerciante francés consiguió hablar con el rey.

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