CAPÍTULO 5
Antes de llegar a la ciudad,
mientras que iban en el coche, el ladrón se despertó y, muy extrañado dijo:
-¿Quién soy? ¿Qué hago aquí?
¿Quién eres tú?
-Oh
non! Vous parlez espagnol, et je comprends que
vous ne pouvez pas obtenir.
El francés intentó calmar al
ladrón, pero este seguía muy inquieto y no paraba de moverse; y esto inquietaba
mucho al francés. Llegaron al
desvío a la ciudad del francés, también había otro desvío hacia Santiago de
Compostela. Como el ladrón no paraba de moverse y de hablar tomaron el desvío
equivocado y no había vuelta atrás.
Al adentrarse en la ciudad el
francés observó que toda la ciudad de Santiago estaba
vestida de fiesta así que el francés fue investigando
poco a poco y descubrió gracias a un turista francés que estaba por ahí saber
que allí se encontraba el as de los ases, el jefe de los jefes, el mandamás de
España... ¡Estaba el mismísimo Alfonso VI rey de León y de Castilla!
Nada más enterarse el francés
fue a ver al rey, o a intentarlo. Esa tarde en Palacio el sol brillaba, los pajarillos
cantaban y el rey estaba de muy buen humor, así es que el comerciante francés
consiguió hablar con el rey.
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