Después, de este interrogatorio, los guardaespaldas se reunieron para hablar y llevaron al
francés a una sala muy pequeña y solitaria. Después de llevar al francés a la
sala los guardaespaldas se fueron a hablar con el rey al monasterio medieval,
el rey se encontraba hay por que quería despejarse después de lo sucedido con
el beato.
El rey
orgullosamente acepto hablar con los guardaespaldas, solo hablo un
guardaespaldas:
-Majestad, vengo
ha hablarte de un francés.-Dijo el guardaespaldas.
-¿Dónde te lo
encontraste?-Dijo el rey.
-Al lado de un
cubo de basura.
El rey estaba muy
pensativo. Pero continuo hablando.
-Al lado de un
cubo de basura...
-Si a sí es, le
cogimos porque nos pareció sospechoso.
El rey les dio las
gracias y se marcharon. Se fueron donde habían dejado al francés. Llegaron a la
sala y... ¡el francés ya no estaba!
Los dos
guardaespaldas se pusieron muy nerviosos.
-Te dije que te
quedarás con el francés.-Dijo uno de los guardaespaldas
-Pero yo quería
hablar con el rey.-Dijo el otro guardaespaldas
-Pero quedamos que
yo iba ha hablar con el rey y tú te quedabas con el francés.
Hubo un rato de
silencio. Por detrás de los guardaespaldas apareció el francés, los
guardaespaldas no se dieron cuenta porque estaba muy oscuro, cogió un jarrón
y... ¡Les dio en la cabeza a los dos!
Los guardaespaldas
se desmayaron y el francés huyó.
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