CAPÍTULO 1
El comerciante francés, al que le habían robado el beato,
vuelve a Oviedo por el llamado camino francés (que se localiza en Galicia) en
busca del libro. En la plaza del pueblo había mucha gente (da la casualidad que
coincide con las fiestas del pueblo); y el comerciante iba preguntando a todo
el mundo si habían visto el beato (y les enseñaba un dibujo que tenía), pero
nadie le entendía porque hablaba en francés. La “marea” de gente le empuja a
una calle estrecha y muy oscura. En la calle había un cubo de basura y, encima
de él… ¡la cartera de la persona que le había vendido el beato! Rápidamente el
francés intentó escaparse, pero detrás de la persona que le vendió el libro
había dos guardaespaldas muy corpulentos vestidos de traje y corbata, que
enseguida sacaron dos bombas y las tiraron al suelo, desapareciendo los cuatro
como por arte de magia.
Más tarde, y un poco
mareado, apareció el francés en una sala muy grande, como… ¡de mansión! ¡Se
encontraban en la mansión del comerciante! (no el francés). En el centro de la
gran sala había una mesa y unas flores en el centro de esta. La sala estaba muy
bien iluminada y se escuchaba un tremendo silencio.
Por la puerta de atrás
entraron los dos muchachotes de antes, y por la delantera entró el otro
comerciante. El francés estaba aterrorizado. Segundos después, el francés se
encontraba en una salita pequeña y oscura(nada que ver con la anterior). Se
encendió una luz brillante y llamativa en la oscura sala, empezaron los
interrogatorios, el francés se puso más nervioso de lo que estaba, ya que no
sabía responder a nada.
-Où
est le Dieu béni?-Dijo el comerciante.
-Je
ne sais pas, j'ai volé-Respondió nervioso el francés.
-Allons,
vous savez psyché. Réponse! Réponse!
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